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OPINIÓN

De cada cual según sus capacidades (sí); pero a cada cual según sus necesidades (sobre todo).

De cada cual según sus capacidades (sí); pero a cada cual según sus necesidades (sobre todo).
By Quique Smith H. Profesor de Secundaria / 17 de agosto 2022

En un sistema económico como el actual, el mecanismo de becas para el estudio provoca de manera recurrente un debate artero pero necesario. Porque como las becas se conceden para corregir las desigualdades, parecen justas. O más bien, una cuestión de justicia. Pero no lo son. Más bien al contrario. Porque si por algo debemos combatir no es por corregir las desigualdades sino por eliminarlas. Reivindicar una educación universal pasa por caracterizarla y concebirla como un DERECHO, no como una oportunidad, que no debe depender por tanto ni del nivel de renta ni – por favor - de las calificaciones. El sistema educativo actual es reformista en ese sentido. Pero nosotros – las que nos reclamamos de “la pública” - no deberíamos concebirlo como tal sino como un elemento transformador de la sociedad.

Bastaría con que quien quisiera estudiar pudiera hacerlo a coste cero para su economía para que las becas dejaran automáticamente de tener sentido alguno

El detonante de todo esto es que Ayuso ha decidido regar con becas públicas a familias que ingresan más de ciento y pico mil euros anuales, o sea, una lana. Estaba claro que eso era una mecha que iba a prender nada más salir a la luz, porque a cada parida que alumbra esta mujer entramos todos a su muleta. Si lo que trata es de obtener publicidad para su nombre y de paso desquiciarnos a los demás, a fe que consigue su objetivo.

Un bisbiseo: hay que reconocer que un tipo como Benzemá goza de 20 o 25 céntimos de bonificación por cada litro de sopa que echa a su Ferrari. Y que no decimos nada. Cerremos un tupido telón. Corrámoslo y expliquemos de paso y sin que sirva de precedente que ambas medidas – becas y bono gasofa - son aparentes pero no iguales. Aprovechemos la onda expansiva de las “tonterías-sin-pizca-de-gracia” de Ayuso para hacer pedagogía sobre la base de un argumento que es necesario comprender y extender:

Repítanse esto, por favor, hasta hacer suyo el razonamiento: “el problema no es el criterio que se utiliza para otorgar las becas, ni siquiera su cuantía, sino el sistema de becas en sí mismo, porque contribuye a justificar y perpetuar la desigualdad. Enredarnos en cuánta renta o en qué calificaciones hay que obtener para ser becado impide que peleemos por el objetivo que debería ser: el de crear un sistema educativo en el que ese tipo de ayudas /  caridad dejara de tener función y por tanto no hiciera falta”. No pierdan de vista que Amancio Ortega también reparte becas y que con Ayuso en la Puerta del Sol, Benzemá podría optar a ellas.Toma ya.

 Ahora bien. Pese a que los ejemplos son claritos, explicar esto no es fácil; nos han comido demasiado terreno. De momento conserven en el background a Benzemá, a Amancio, su gasolina, las máquinas de los hospitales esas que dona y el pedazo de Ferrari. Pero sigan esta explicación paso a paso.

1.- En la forma, lo de la I. D. Ayuso es una auténtica provocación; un os meo y decís que llueve. En el fondo, se trata sobre todo de una transferencia – una más pero no la más sustanciosa - de recursos públicos a la privada porque hay pocas familias con ciento y pico mil dólares de renta al año que llevan a sus hijos a la pública. El 99,9999% de las casas que ingresan eso, y/o mucho más, encadenan a sus vástagos a “sitios pitiminí / nombre international / liceos varios” que no suelen ser centros educativos sino doctrinales. Ergo, ese dinero de Usted que Díaz ha privatizado porque sí, va íntegro y sin pasar por la cárcel - ella - a coles muy pijos.

2.- Utilicemos un contrafactual, as usual. Imaginemos que a la Díaz se le fuera mañana la pinza un poco más y que, ojalá, de la misma manera que ha planteado esas ayudas para las rentas de más de 100.000 euros, decretase repartirlas entre alumnas y alumnos con más de seis suspensos. Que dijera… los que tengan seis cates o más, becados. Bueno… Sería lo suyo, en realidad. Ya puestos, mejor ayudar a un chico con dificultades que a uno tipo “Pablo Casado - jeta - compra másteres”. ¿No?

La primera consecuencia – y quizá inmediata - “tomber des nues” - es que habría hordas de estudiantes dejando sus exámenes en blanco para obtener la beca. En realidad, aún sin beca, ya hay mogollón a los que el sistema aboca a dejar los exámenes en blanco hasta el punto de terminar dimitiendo de los estudios. A alguien beneficia esa situación, sobre todo si los suspensos se provocan en lugares con rentas bajas, desestructuración social y/o familiar, falta de recursos y exceso de KFC´s…  La segunda es que casi nadie entendería que se premiara a un estudiante por obtener malas calificaciones; como tampoco comprende nadie – salvo el tándem fascista-facineroso Ayuso-Ossorio - que el Ferrari del tipo Karim o el Audi de Amancio cabalguen por la M-40, o por Avión (Galicia), a 20 / 25 céntimos menos el litro (OMG!!). Flípalo.

3.- Y no se entendería porque, en el caso de las becas, en general se comparte la idea de que se puede o debe acceder a ellas si y solo si: a) la situación financiera de una casa es jodida; b) el alumno / a en cuestión saca unas notas siderales; c) entramos en la recta electoral y el PP busca una foto y un titular en un medio de comunicación amigo / lacayo.

Sigan pensando por detrás en el Ferrari y en las becas de las tiendas de ropa, pero resérvenlos, como en las recetas de cocina. Centren su atención en el ejemplo de los suspensos, que debe servirles para ilustrar la idea de que la inmensa mayoría habita/mos de forma inercial un espacio común en el que se verifica una retroalimentación: un alumno becado lo está porque lo necesita y/o lo merece, y quien lo necesita y/o lo merece, debe recibir esa ayuda. Y en ese terreno no nos provoca estragos que haya quien, queriendo hacerlo, no pueda estudiar, al margen de sus notas o de lo que ganen sus padres. Lo que nos escandaliza es lo de la Isa, porque como los recursos son los que son – y cada día menos - puede ocurrir que dilapidar dinero en quien objetivamente no lo necesita – un Benzemá con seis suspensos - provoque que las becas no alcancen a aquellos que sí dependen de ello y/o lo merecen más.

4.- Lo chungo del asunto es que, al final, ese es el único terreno en el que, ofuscados por sus maneras y enrocados en las nuestras, hemos acabado por discutir políticamente. Habrán leído decenas de textos en medios durante las últimas semanas poniendo a parir a Ossorio – con SS - y Ayusso – también con SS - por lo de las becas. Y en general todos ellos cimentan dos ideas: Ayuso caca y becas bien, porque son un mal menor. O sea, aseguremos las becas como podamos. Y que se ponga a caer de un burro al PP de Madrid o al PP en su conjunto es algo estupendo. Pero si aceptamos que las becas son buenas es porque hemos interiorizado / asumido / aceptado que el sistema sí o sí va a seguir siendo injusto y que paliar sus carencias se tercia como la única cima posible de todas nuestras aspiraciones. Y así no vamos a ninguna parte.

5.-  Dos preguntas Nuestras con respuestas de Ustedes, pero que se entiendan bien, que no queremos líos.

5.1.- ¿Quién no da por buena la idea de que los recursos para educación tienen que / van a ser /  necesariamente reducidos – y más en un contexto de crisis - y que por eso es preciso establecer criterios que permitan a algunos acceder a su reparto – los que lo necesitan y lo merecen – y eviten que otros se aprovechen de lo que no les corresponde? Por ejemplo: se consideraría seguramente injusto o irracional que el 9 del Madrid y el 10 del Zara, que no sabemos con qué estudios cuentan pero seguro que pueden pagárselos – o si no, que vendan lo que tienen -, recibieran una beca. Bastante es que pagan menos también por la gasolina, ellos que podrían comprarla a precio de burbon de Kentoky o de seda de cachemira. Pues bueno… Yo diría que si Benzemá y Ortega declararan que quieren estudiar, no les costara nada a su bolsillo. Pero tampoco a un chico con seis suspensos, claro.

5.2.- ¿Quién no ha escuchado alguna ocasión eso de “¡En mi casa éramos pobres pero yo pude estudiar gracias a las becas!?” Porque yo estoy harto - de cantidad y de cansancio - de escuchárselo por igual tanto a fascistas de esos de “con Franco no vivíamos tan mal” como a militantes socialdemócratas honestos de los de “gracias al PSOE los hijos de los obreros pudimos ir a la universidad”. Y a mí me parece que ambos argumentos tienen algo de reaccionario. Porque nadie hace méritos por nacer con un C.I. de 85, pero con esos mimbres y en esta sociedad jamás recibirá una beca. Y eso es muuuyyyy segregador y hasta racista.

Pero lo curioso es que los dos tienen razón porque es verdad que, aunque insertos en un sistema desigual, pudieron estudiar “gracias” al sistema de becas. Y aunque entendemos que el primero lo dice como por demostrar que la reacción no es tan mala y el segundo por verificar que cierto reformismo es posible, sin embargo a ambos les une que ninguno de ellos se plantea de manera abierta y decidida a acabar con el sistema por ser desigual o por generar desigualdades, sino que se muestran cierta condescendencia hacia esos elementos correctores llamados becas que salvan / evitan algunos de los casos más flagrantes. Como el suyo, que eran pobres pero llegaron lejos.

Suena algo así como… “Bueno... el sistema educativo no es del todo justo, pero en fin, pues tampoco es salvaje porque al final el que quiere, puede. Menos al muchacho de 90 de C.I, claro.

Ya. Pero el problema del sistema educativo no es que un alumno / a no pueda pagar sus estudios. Sino que en general el que no puede pagar sus estudios además llega con dificultad a cubrir la hipoteca, los suministros y hasta la subsistencia en general. A eso se le llama desigualdad y en consecuencia a las becas debería llamársele también por su nombre de pila: remiendo, apaño, zurcido, parche o saliva de madre, que para todo vale. Por eso el objetivo no es que no las cobren los ricos – o que las orotguen ellos con su dedo misericordioso -, ni aumentar su dotación, sino conseguir que no sean necesarias. Y eso solo puede alcanzarse si el sistema permite que quien quiera estudiar pueda hacerlo sin coste alguno contra su bolsillo. El único requisito que debería exigirse a una alumna que quisiera matricularse en un curso de lo que fuera es que declarara querer estudiar, sea Karim o su porquero. El resto, notas, rentas, color del pelo o precio del grano de trigo en el mercado mundial forman parte de esa amalgama de enredos para justificar que unos seamos desiguales a otros:

O sea, infraestructura Vs superestructura (Karl´s)

Sin duda habrá quien diga que esto es un imposible. Que no hay dinero para que todo el mundo estudie. Claro. Para volquetes de putas y coca, sí, of course. Pero para educación, no, dónde vamos a parar. Ojo que en ese saco también nos da para que quepan compañeros / as de toda índole que en cierto modo asumen que esto es lo que hay. Y a todas ellos nos dirigimos de manera más o menos combativa o más o menos fraterna para recordarles algunas cifras que los redichos llaman elocuentes cuando lo que quieren decir es que los datos no engañan y tal. 

1.- El presupuesto del Estado español para Educación es de 55.265 millones de euros – un pellizco para llegar a fin de mes -. Un 3,7% de eso, alrededor de 2.000 millones, lo destina el Gobierno a las becas que dependen de su jurisdicción. Si es Usted de los que adoran las becas dirá… Pues no está mal.

2.- Por su parte, el presupuesto total de la Comunidad de Madrid (CM en adelante) asciende a 23.000 millones. La inversión en Educación roza los 5.800 millones, alrededor del 25 % del total, por tanto. Y esta partida en porcentaje tan solo es superada por Sanidad, a la que se dedica un 33%. Pero si hablamos de becas, el montante se queda en 112 millones, es decir, un 2% de lo destinado a Educación y un 0,5% del total del presupuesto. Bueno… nosotros decimos que la partida de esto debería ser cero patatero. Así que mucho nos parece.

Pero es que las cifras hay que desagregarlas y contextualizarlas para entenderlas. Así dichas, como en total y en bruto, engañan. Pero puestas frente a los espejos de la realidad, desagrada y enfada bastante saber lo que está pasando, la verdad.

3.- Por coger un elemento al azar, el presupuesto para Defensa en España, según los últimos datos publicados, fue de 13.000 millones, es decir, un 1.01% de su PIB. Durante la última cumbre de la Organización del Atlántico Norte - ese eufemismo imperialista / colonialista - Sánchez expresó su deseo de llegar al 2% del PIB en gasto militar, es decir, 24.000 millones; es decir, 12 veces lo de las becas. Es lo que tiene dejarse seducir por el club de los WASP: que para bombardear hay dinero pero para educar, no tanto. Aunque el problema sigue siendo solo Ayuso, claro.

Se dirá que eso se entiende, que Putin es una amenaza global porque dispone de miles de cabezas tan majaras como la suya y tan nucleares como la suya. Y es que como en el ideario común Putin utilizará Chernobil para freírnos, desde hace unos meses a este Vladimir Tepe contemporáneo se le utiliza como el antiministro de todo, también de Educación, en todos los países WASP. Que viene Putin, dicen Biden y la Lockheed. Y todos pretos. Y todos a canalizar - otro miserable eufemismo - espuertas de dinero público hacia la economía de guerra. Ok, ok. Al fin, mejor morir matando que vivir estudiando. Lo entendemos.

4.- Pero... ¿se entiende también que las empresas del IBEX aka banderita de España hayan recuperado a toda velocidad y a un ritmo del 700% las “pérdidas” de la pandemia a costa de los chorros de dinero inyectados por el Gobierno – o sea, Usted - para hacer frente a la situación? Porque es gracias a esas “ayudas” concedidas - las becas del trust -, que las eléctricas y las petroleras han conseguido cuadruplicar sus beneficios respecto de 2021; que las constructoras, que “perdieron” 500 millones en 2019, ganaron 18.000 el año pasado. Y que la banca, a la que ya rescatamos con 60.000 millones en 2012 y que dice que dejó de ganar 5000 millones por la CoVid, resulta que el ejercicio de 2021- como les gusta expresarse - se embolsaron más de 21.000 millones. Coloquen todo ese dinero (80.000 millones, 40 veces las ayudas al estudio) en Educación y verán como no hacen falta becas. Ni becas ni hostias.

A más, a más: los cuadros de mando de esas empresas del IBEX en su inmensa mayoría no estudian en la pública. Bueno; sensu estricto ni siquiera estudian… Se forman (y se deforman) en la privada. Pero sí tienen claro que robar el dinero público y meterlo en sus bolsillos como si nada es coser y cantar. Sobre todo con los gobiernos del PP, pero por desgracia también con aquellos que dicen que “viva las becas y la madre que las parió”, que con eso ya nos vale. Y esto es lo que no se puede consentir o, mejor dicho, lo que se debe combatir. No las becas.

5.- Por supuesto, la Comunidad de Madrid y sus idas y venidas no le van a la zaga. Cada cual en su nivel. Y aunque ni ella ni su administración son las responsables de todo, sin embargo hacen más que méritos para expulsarlas del mapa. Porque cada patada que la “ex-dog-manager / único currículo” le sacude al gobierno central se la suelta en nuestro tafanario. Y porque si aquí también se desagregan y se comparan los datos como es debido el balance que ofrecen es igualmente desolador.

En las noticias, lo llamativo es el despilfarro que se lleva produciendo estas décadas tamayas en la CM a través de los procesos de corrupción. Procesos que se pueden dividir entre (1) los que aún provocan un suspiro de indignación popular y que serían interminables - Púnica, Mascarillas, Estepona, Gürtel, Ambulancias, Funeraria, Emperador, Bárcenas, Guateque, Ivima, Interligare… y así hasta más de 50 -; y aquellos (2) que se han normalizado hasta el punto de no considerarlos como un latrocinio sino como “conciertos educativos”.

Dirán… “¡Halaaaaaa… Ya están con los conciertos, con lo buenos que son!”. Por supuesto que son buenos; tanto como que el tándem facha Ossorio – Ayuso - que calla y por tanto otorga lo del dueto Karim / Amancio ha decidido que la partida “becas” sea de 112 millones anuales y la de los centros concertados llegue a los 1200 millones de lereles. Un 2% frente a un 20%; 10 veces más: Golazo de Benzemá y partida de naipes en Avión.

¿Ven ahora por qué pelear por las becas es jugar a chica?

Píntese la burra como se quiera; dígase eso de “Adiós pandemia, Adiós”, “Que viene Putin” o que los conciertos educativos fueron - y son y serán - necesarios. En todo caso se trata de dinero que debería permitir que quien quisiera estudiar pudiera hacerlo sin coste alguno para sí. Pero que se pierde, literalmente, en otras cosas. Dinero que podría usarse para procurar al fin que “De cada cual según sus capacidades, pero sobre todo que a cada cual según sus necesidades”. Pero eso, que es fácil de entender, resulta revolucionario, transformador, porque implica mandar a la mierda el debate sobre las becas y pelear en serio contra todo lo demás, desde la economía de guerra a los conciertos educativos.

En Economía (etimológicamente “organización doméstica”) se llama ahora coste de oportunidad al hecho de tener 100 garbanzos para preparar simultáneamente puchero y humus. Usted decide cuántos dedica a cada cual, pero no dispondrá nunca más de 100 garbanzos. Ergo…

- Presupuestos de guerra igual a menos recursos para educación, menos inversión en investigación

- Directivos del IBEX forrados igual a deterioro de las condiciones del profesorado

- Volquetes de putas, saquitos de coca y toneladas de corrupción igual a exceso de ratio o cupos insostenibles. 30.000 chavales sin plaza en FP en Madrid. ¡Ojo a eso!

- Dinero a la privada igual a carencia e insuficiencia absolutas de infraestructuras públicas, sobre todo en barrios obreros y del Sur.

- Todo eso, junto, igual a becas. Porque es gracias a ellas que nosotras, unas pocos, pudimos estudiar,   y ellos seguir metiéndose rayas y lanzando misiles. Grazias a eyas, de echo, es ke estudiamos y no acemos faltas de hortografía.

Salud



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